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Los viajes del camino

Algo ideal para combatir la tristeza es hacer un viaje, conocer nuevos rumbos, caminos que llevan a la fe. Nuevos lugares que te dejen pensativo, despertares nuevos y tranquilos.

Ir ligero de equipaje, robarle al tiempo las tristezas. Abrazar los paisajes y apreciar la naturaleza. Un viaje que queda a pesar de la distancia, un destino que se alberga en el corazón.

Hacer un viaje es la valentía con esperanzas de dejar por un rato todo lo conocido, lo tranquilo, es no dejarnos llevar por la comodidad para tener una aventura que luego podamos contar a nuestros hijos, es ir con ellos para buscar un nuevo destino. Durante este tiempo, conocemos personas, paisajes y lugares que se quedan en nuestros recuerdos, esas son las cosas hermosas que más nos motivan.

Para la travesía lo mejor es llevar la mejor compañía y no soltarla nunca, abrazar el amor para que no queden tristezas. Tener siempre una hermosa sonrisa, renovar el sentimiento de compañía cada día. Un viaje es sinónimo de alegría, de vida, es un matrimonio que no se deja hasta el destino trazado algún día.

La vida es un viaje, al que decidimos invitar la mejor compañía. Se disfruta en pareja, con nuestros hijos, en armonía y en familia. Quedan grandes anécdotas, quedan hermosas fotografías. Queda el amor, las sonrisas, la experiencia de la grata compañía; ese es el mejor recuerdo de los viajes del camino que hacemos en el transcurso de la vida.

Gracias por la lectura. Me despido.

Fuente de imagen: hdfondos

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