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Pequeños gestos que son gotas de dulzura

Ayer me tocó despedir una persona querida, un silencio profundo que deja la vida, en los hijos que quedan entre lágrimas vividas.

Por eso…

Hoy es día de apreciar las palabras buenas, de agradecer todo lo que llega en abundancia a nuestra vida, esos pequeños gestos de amistad, de familia y de la gente querida. Una caricia, un beso de despedida, la bendición de los padres, compartir un café o una comida.

Es momento oportuno para agradecer los pequeños detalles que nos hacen sentir queridos, esos gestos de ternura que nos ofrece el amor. Significativos para siempre, porque se quedan en nuestro corazón, así estemos lejos, nos llenan de amor.

Hoy tenemos la oportunidad de regresarle a las personas que queremos esa alegría que significa su presencia en nuestra vida. Dando gracias por compartir, por estar, por permanecer en equilibrio y alegría

Cada día, tenemos una nueva tarea de amor, esa tarea es apreciar la vida y nuestro alrededor. Una nueva oportunidad para darle sentido a la esperanza, a los sueños, así como a las metas por alcanzar.

Debemos valorar lo que tenemos, antes de ser demasiado tarde, antes que las flores mueran, se marchite la vida y el tiempo se pierda. Porque un día estamos, al siguiente se nos puede apagar la luz de la vida, entonces, quedarán los recuerdos y las enseñanzas vividas.

Por cada gota de dulzura que alguien da, hay una gota de amargura menos en el mundo.

Madre Teresa de Calcuta



Gracias por la lectura. Me despido.

Fuente de imagen Pixabay

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