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Tratado de amor

Los soldados de mi corazón se enfilaron un día cargados de armas, dispuestos a asesinar el amor. Llevando la nostalgia del pasado a cuestas; no sonreían ya.


Tus ojos buscan respuestas, tu boca se atreve a preguntar si te he amado… Surge una respuesta que crees automática porque no se parece a lo que soy.


Quizá si te muestro que ya no hay soldados, que he abandonado las armas me puedas creer, quizá si supieras que la guerra hace tiempo terminó.


Ganaron los besos, ganaron los encuentros y el reloj que lleva el tiempo desde aquella publicación. Mi corazón en guerra ya cedió, hice un tratado de amor.


Vivo ahora atada a tu voz, a la exposición perfecta de tu defensa final, sin ropas, ni tiempos. Fue así, como me olvidé de todas las armas y me dibujé en el perdón.

Imagen Pixabay

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