Uncategorized

Guerra de Egos

El peor interés del hombre es su ego la banalidad del poder cubierta con los deseos existencialistas, el deseo no medible e incontrolable.


Guerra de Egos

Manejar el ego es conocerse así mismo, no hay problema alguno si nuestro yo interno está en equilibrio, pero sucede todo lo contrario cuando el ego se ensalza con la soberbia. Esto es porque el exceso de seguridad en lo que uno cree saber puede conducir al estancamiento, el atraso o el sectarismo intelectual, y a pérdidas de aprendizajes para ser más inteligente y mejor persona.

Muchas veces el ego es el resultado de los miedos, sin embargo, si enfrentamos los miedos y logramos superarlos nuestra respuesta de valentía será una forma de aumentar nuestra capacidad de trascender y superar otros temores, incluso el temor a nuestros propios actos y así podremos vencer los egos brindando a todos lo mejor de nuestro ser.

Algo importante que tener en cuenta y conservar para estimular positivamente nuestro alter ego es ser quienes realmente somos, es el resultado de no ser lo que los otros quieren que seamos; esta es una tarea personal, no fácil pero si necesaria.

¿Qué sucede en la lucha de poderes?

Es entonces cuando surge una “guerra de egos”, y no es sencillo ser el que reconozca sus debilidades, o reconocer nuestra propia ignorancia; sin embargo al lograr esto puede ser usado como acicate para aprender cosas nuevas, y descubrir de que somos capaces.

Cuando los egos se enfrentan no sólo pueden ser perjudicados los actores del enfrentamiento, pues se ciega la razón; el hombre en búsqueda de ser reconocido puede ser una avalancha contra otros hombres y aunque crea actuar desde la inteligencia es su lado egocéntrico el que lo conduce a la derrota.

¿Hay algo más triste que aquel que se apunta triunfos que no le pertenecen? En el mundo intelectual esto puede ocurrir, e igual en los contextos cotidianos. El egocentrista en la mayoría de los casos no ve su error, el asume sólo los triunfos; y su intelectualidad la denota como superior siempre.

Un ejemplo palpable podemos contextualizarlo en las luchas que liberan opositores a los regímenes dictatoriales, también se perjudican los posibles triunfos por culpa del protagonismo, de manera desproporcionada los egos hasta pueden pasar por encima de los intereses de muchos. En el caso Venezuela, por ejemplo, en el último levantamiento civil se hizo viral la fotografía del presidente interino junto al máximo líder opositor; leí en un análisis de la conducta de ambos que sus posturas dejaban ver una competencia física marcada. Por supuesto, el ideal es que ambos luchen en pro de la libertad, eso queremos; pero en cierta manera, este comportamiento puede ser normal en la conducta de los hombres, debido a que es la búsqueda constante del poder. Lo malo es cuando el poder reside en los brutos que se creen inteligentes.

Reconocer los egos es algo muy personal, no se puede señalar a otro de cometer está falta o de poseer está característica; en este caso estaríamos en presencia de un juicio de valor, lo cual apuntaría más a ser un sesgo propio.

Dominar el ego y hacerlo trabajar a nuestro favor es un ejercicio de humildad, una introspección personal que es bueno hacerla de vez en cuando. Para finalizar, reflexionamos en lo siguiente:

“”La forma más elevada de inteligencia humana es la capacidad de observar sin juzgar”. Krishnamurti

Gracias por tu lectura.

Fuente imagen uno Pixabay
Fuente imagen dos Pixabay

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *